Fue un 8 de febrero que me enteré, ese día mi vida cambió por completo. "¿¡ Yo mamá?! Ni fregando", pero sí, era como si el universo se riera en mi cara y me dijera "¿Ves? por huevona".
Mentiría si digo que la idea de abortar no se me cruzó por la cabeza, pero fue una idea efímera, fugaz; y no lo hice (lo del aborto) por el simple hecho que no me criaron así, además que me exponía a que me pase algo a mi también. Así que fue un "palante nomás".
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